La obra artística y cultural de Iztacala: una apreciación con visión de género Descargar este archivo (La obra artística y cultural de Iztacala.pdf)

Mtra. Rosa María González Ortiz

Programa Institucional de Estudios de Género
Facultad de Estudios Superiores Iztacala UNAM

Resumen

Este artículo aborda la temática de la apreciación de una obra artística con una mirada que toma en cuenta la construcción del género. El género es una categoría de análisis que nos permite visualizar la desigualdad entre hombres y mujeres, identificando los rasgos y funciones psicológicas y socioculturales que se atribuyen a cada uno de los sexos en una sociedad y en cada momento histórico. En la construcción del género se asume la importancia de la familia, la iglesia, la escuela, los medios de comunicación y el Estado. Aquí se propone que las obras artísticas con las que convivimos también influyen en la construcción del género. Por lo anterior, nos hemos dado a la tarea de observar las obras artísticas que encontramos en la UNAM, Facultad de Estudios Superiores Iztacala (FESI), para identificar aquellos mensajes que contribuyen a la construcción de las identidades de género. Por otra parte, la convivencia con el arte tiene un alcance en la educación estética y, cuando se combina con la naturaleza, se favorecen estados saludables para la salud.  

Palabras claves. Obra artística, género, identidad, arte

Abstract

This article discusses the theme of the appreciation of an artistic work with a look that considers the construction of the gender. Gender is a category of analysis that allows us to visualize the inequality between men and women, identifying the psychological and sociocultural traits and functions attributed to each one of the sexes in a society and at every historical moment. The construction of the gender assumes the importance of the family, the church, the school, the communication media and the state. Here it is proposed that the artistic works with which we live also influence the construction of the gender. Therefore, we have given the task of observing the artistic works that we find at the UNAM, Facultad de Estudios Superiores Iztacala (FESI), to identify those messages that contribute to the construction of gender identities. On the other hand, coexistence with art has a scope in aesthetic education and, when combined with nature, healthy states are favored for health.

Keywords. Artistic work, gender, identities, art.

Introducción

Iniciamos con la discusión acerca de la construcción de los géneros. Continuamos con la importancia del patrimonio cultural, artístico y cultural en la UNAM. Seguimos con la apreciación de las obras seleccionadas de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, FESI. Y finalizamos con una reflexión. Se asume que a través de la historia del arte se han producido estereotipos que sugieren que las mujeres ocupan prioritariamente el lugar de musas o inspiradoras y los varones el papel de creadores. Sin embargo, han ocurrido cambios, las mujeres eligen ser artistas, y a partir del movimiento feminista se les ha visibilizado y reconocido, por lo que el patrimonio artístico es un agente socializador en pro de la equidad de género.

La construcción del género y la creación artística

El término género es una traducción del vocablo inglés “gender”. El vocablo es difundido a partir de los años ochenta y pretende evidenciar el hecho de que los roles masculino y femenino no están determinados por el sexo sino que van evolucionando a partir de diferentes situaciones culturales, sociales y económicas.

El género está institucionalmente estructurado, es decir, se construye y perpetúa a través de un sistema de instituciones sociales: familia, escuela, Estado, religiones, medios de comunicación, sistemas simbólicos (lenguaje, costumbres y ritos) y de sistemas jurídicos, científicos y políticos.

Se asume que los modos de pensar, sentir y comportarse de ambos géneros, más que tener una base natural e invariable, se deben a construcciones sociales que aluden a características culturales y psicológicas asignadas de manera diferenciada a mujeres y hombres. Por medio de tal asignación, a través de los recursos de la socialización temprana, unas y otros incorporan ciertas pautas de configuración psíquica y social que hacen posible la feminidad y la masculinidad. Desde este criterio, el género se define como la red de creencias, rasgos de personalidad, actitudes, sentimientos, valores, conductas y actividades que diferencian a mujeres y varones. Tal diferenciación es producto de un largo proceso histórico de construcción social que no sólo genera diferencias entre los géneros femenino y masculino, sino que, a su vez, esas diferencias implican desigualdades y jerarquías entre ambos.

Cuando realizamos estudios de género, ponemos énfasis en analizar las relaciones de poder que se dan entre varones y mujeres. Hasta ahora los estudios se han centrado en la predominancia del ejercicio del poder de los afectos en el género femenino; del poder racional y económico en el género masculino, y en las implicaciones que tal ejercicio del poder tiene sobre la construcción de la subjetividad femenina y masculina (Burín y Meler, 1998).

A la fecha se reconoce una condición de interseccionalidad de género, es decir, es el resultado de la suma de las condiciones de: sexo, edad, rasgos físicos, situación económica, origen social, familiar, lugar de vida, escolaridad y otras más, produciendo condiciones individuales en las personas. Por lo que es inadecuado hablar de todas las mujeres o todos los hombres por igual.

Si bien se habla de una perpetuación, la buena noticia es que las relaciones de género varían y evolucionan con el tiempo, no son estáticas ni inamovibles, por ello en la actualidad se hacen grandes esfuerzos para develar y transformar condiciones de género de inequidad, desigualdad y violencia.

Ahora bien en el campo del arte podemos observar desigualdades, asimetrías y diferencias entre artistas hombre y mujeres. La creación artística se observa desde principios de la humanidad, ya que ha permitido a los seres humanos habitar este mundo de una manera más sensitiva, creativa y constructiva; es un reflejo de las condiciones bajo las cuales existimos. Cuando estas producciones artísticas son reflexionadas desde una mirada de género, nos hacemos las siguientes preguntas ¿cómo se representan a los hombres y a las mujeres?, ¿qué actividades hacen ellas, cuáles ellos?, ¿quién elaboró la obra, hombres o mujeres? ¿existe registro de las aportaciones de las mujeres?

Si bien la historia del arte puede constituirse como una historia de la humanidad creada por hombres y mujeres, el enfoque que se le ha dado ha sido androcéntrico, correspondiente a un modelo patriarcal. El término androcentrismo proviene del griego Andros, asociado con el hombre, define lo masculino como medida de todas las cosas y representación global de la humanidad, ocultando otras realidades, entre ellas, la de las mujeres.

Por patriarcal entendemos al término antropológico usado para definir la condición sociológica donde los miembros masculinos de una sociedad tienden a predominar en posiciones de poder; mientras más poderosa sea esta posición, más probabilidades habrá de que un miembro masculino lo retenga en su mayoría.

Los efectos observados desde el androcentrismo y lo patriarcal en el arte es que es común que se adjudique la creación a lo masculino. Lo femenino casi siempre representa a las mujeres como las musas y modelos para la creación. Afortunadamente, a partir de los años 60 del siglo XX, a través de la consolidación del movimiento feminista y la lucha por los derechos de la mujer, dio inicio la reivindicación de la posición femenina en el arte y su visibilización a través de su nombre y no de la otredad masculina, haciendo visibles las aportaciones de mujeres en el mundo del arte.

El término “arte” hace referencia a la actividad y producto realizado por el ser humano con una finalidad estética y comunicativa, a través de la cual se expresan ideas, emociones y una visión del mundo, por medio de la utilización de diversos recursos: plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos. El arte es un componente inherente de cualquier cultura humana, el cual refleja en su concepción los sustratos económicos y sociales, y la transmisión de ideas y valores en el espacio y el tiempo (Robles y González: 114p, en Dorantes y Torres, 2015).

El arte en Ciudad Universitaria

La construcción de la Ciudad Universitaria en la década de los cincuenta se hizo bajo un modelo en que el arte pictórico y escultórico estuviera presente (Arenas, Cruz y González, p. 9, en Dorantes y Torres, 2012). Se invitaron a los más grandes artistas del momento: Diego Rivera, Juan O´Gorman, David Alfaro Siqueiros, José Chávez Morado, Francisco Eppens, etc. Como es de notarse, solamente participaron varones. Si bien ya había mujeres artistas, éstas hacían principalmente pintura de caballete, trabajos pequeños en la privacidad de sus casas. Para la década de los setenta, en la que se planea la construcción del Espacio Escultórico de Ciudad Universitaria, se invitaron a grandes escultores: Manuel Felguérez, Sebastian, Mathias Goeritz, Federico Silva, Rufino Tamayo y Helen Escobedo. Por primera vez una mujer formó parte del grupo que construyó obras monumentales, elaboradas en metal y concreto armado. Helen Escobedo y Sebastian también diseñaron obras para la FES Iztacala, que describimos más adelante.

El rector, Enrique Graue Wiechers (2016), menciona que murales y esculturas son entonces, además de maravillosas obras de arte, una herramienta que nos permite fomentar la educación estética y enaltecer los muros y espacios de nuestra Universidad Nacional Autónoma de México.

Según Tania Rocha (Dorantes y Torres, 2016, p:), el arte es una herramienta más para incorporar la perspectiva de género ya que el arte puede ser un agente socializador a partir del cual se han reproducido, durante siglos, un sinnúmero de estereotipos de género; no obstante, se destaca también que es un agente de transformación.

Por lo anterior sigue siendo una tarea importante nombrar a las mujeres, hacerlas visibles como protagonistas de sus creaciones artísticas y no verlas sólo en el papel de subordinadas o musas. Es necesario que en el uso actual del lenguaje se represente equitativamente a las mujeres y a los hombres.

Las obras artísticas en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala

Para la década de los setenta, la Ciudad Universitaria resultó insuficiente para responder a la demanda de educación superior. Las condiciones socio históricas permitieron que la UNAM creciera. Es así como el 10 de diciembre de 1974, siendo rector el Dr. Guillermo Soberón, el Consejo Universitario aprobó la creación de una entidad nombrada Escuela Nacional de Estudios Superiores ENEP con cinco campus: Cuautitlán, Iztacala, Acatlán, Zaragoza y Aragón (a la fecha los todos los campus cuentan con el rango de Facultad, ahora son Facultad de Estudios Superiores FES).

En Iztacala se acordó impartir carreras del área de la salud: Medicina, Cirujano Dentista, Enfermería, Psicología y posteriormente Optometría. Se iniciaron labores el 19 de marzo de 1975 bajo la dirección del Dr. Héctor Fernández Varela. Iztacala se encuentra en el Estado de México y tiene 420 mil metros cuadrados. Las cifras de inicio son: 4,865 alumnos, 276 trabajadores, 252 profesores, 67 ayudantes de profesor (Arenas, Cruz y González, p: 17, en Dorantes y Torres, 2012). En ese entonces, las cifras estadísticas no se desagregaban por sexo, ahora se exige esa información y es uno de los logros de la perspectiva de género.

En el año 2010, encontramos que del total de la matrícula estudiantil, 67 por ciento son mujeres y 33 por ciento hombres. La cifra total del personal docente es de 2042: 1081 hombres y 961 mujeres. El personal administrativo suma 976 personas, el 53 por ciento son mujeres y 47 por ciento son hombres (Ríos, p: 46, Torres, p: 89, Robles, p: 164, en Dorantes y Torres, 2014). Podemos observar que la FESI es un espacio con clara predominancia femenina. También es evidente el crecimiento que la FESI  ha tenido, ya que la matrícula para el semestre 2015-1 fue de 15 mil 240 alumnos (incluidos los que pertenecen al Sistema de Educación a distancia de Psicología SUAYED).

La pequeña ficha técnica anterior nos permite vislumbrar el impacto histórico, social y cultural que tiene la FESI. También cabe decir que desde su construcción se inició la convivencia con el arte.

Las instituciones de educación superior se destacan por el poder transformador hacia el conjunto de la sociedad, éstas no sólo son cúmulo de conocimientos, sino memoria hecha piedra, azulejos, vidrio, metal u otros materiales. Obras de arte por donde transcurre la vida. Indiscutiblemente recibimos de ellas mensajes explícitos e implícitos.

Importancia del arte en la educación

Respecto al arte existen mitos en donde se piensa que sólo personas educadas y con grandes conocimientos pueden acercarse al patrimonio artístico, nosotros proponemos que el arte debe ser visto y vivido por las personas comunes y desde las políticas públicas debe ser visto como una inversión social para la cultura, la libertad y el desarrollo y debe inculcarse en las personas el gusto por el arte.

Esta propuesta de promocionar el gusto por las artes está basada en la iniciativa presentada en la XVII Asamblea de la Asociación Internacional de Artes Plásticas AIAP efectuada en 2011 en el Instituto Cabañas en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. La AIAP propuso el día 15 de abril como el Día Mundial del Arte en homenaje al día del nacimiento de Leonardo da Vinci (1452- 1519), acción que fue avalada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura UNESCO.

Entre las acciones para la celebración del Día Mundial del Arte se plantea promover el gusto por la pintura, la escultura, el dibujo y el grabado en los diversos países del planeta. Acercar el mundo de las artes a la comunidad global. Crear conciencia de la importancia de las artes en el mundo, informar a la sociedad acerca de las diferentes expresiones actuales, revalorar los aspectos sociales y económicos del mundo del arte.

Se habla del “virus de la prisa” como una epidemia mundial, hecho que se confirma en la proliferación de la venta de comida rápida, las personas desean comer algo que satisfaga su estómago, nada más, no perder tiempo en esa actividad. Mirar el entorno no es recomendable, se pierde el tiempo. Nuestra vida diaria es vertiginosa. Sin embargo, sabemos que no hay nada más saludable que comer disfrutando del acto de comer, también es saludable disfrutar de los rayos del sol o la lluvia o el viento y, si tenemos la fortuna de mirar obras artísticas funcionaremos más saludablemente.

Estamos en la era de la prisa, la sobrecarga de trabajo a la que nos sometemos por cumplir con la productividad exigida nos lleva a padecer el síndrome de “burnout”. Síndrome que se traduce como un estado de agotamiento, de sentimiento de falta de eficiencia, literalmente se dice “estar quemado”. Es decir, inhabilitado para reaccionar positivamente a las demandas del día a día. Aquí es donde la convivencia, la apreciación de obras artísticas y la cercanía con la naturaleza nos pueden ayudar a recomponernos, a dejar de sentirnos agotados.

La contemplación de la naturaleza, mirar el cielo, las nubes, las estrellas y conectarnos con la magnificencia, ayuda a eliminar el estrés. Hemos perdido la capacidad de asombro (Caccia, p: 7, 2015). Conectarnos con las diferentes obras artísticas como la pintura, música, danza, poesía, literatura, cine, danza y leer poesía, nos hace recargar energía vital para vivir más en armonía y con ganas de enfrentar nuestras tareas cotidianas. Nos permite conectamos con nuestro ser verdadero, nuestra sensibilidad. El bosque, el desierto, el mar, las montañas son espacios que nos invitan a reflexionar en lo sagrado, en lo sublime y exquisito del alma.

Apreciación de las obras artísticas

La Cerca Caída

La obra escultórica La Cerca Caída, de Helen Escobedo (1934- 2010), es la más visible y la más antigua en la FESI. Se trata de un conjunto de 18 cilindros de concreto armado descansando en una alfombra de pasto verde que proporciona un marco muy atractivo. Es un lugar donde podemos contemplar la energía propia de la juventud, ellos y ellas se citan para estudiar, descansar, tomar alimentos, o realizar encuentros amorosos.

Helen Escobedo Fulda nació en la ciudad de México el 28 de julio de 1934 y falleció el 16 de septiembre de 2010. Su padre, Manuel Gregorio Escobedo Díaz de León, fue un abogado mexicano y su madre, Elsie Fulda Steward, una inglesa especialista en el estudio del arte.

Helen estudió Filosofía y Letras en la Universidad Motolinía y pasó dos años estudiando escultura en el Colegio de la Ciudad de México (hoy Universidad de las Américas). En 1954 ganó una beca por tres años en el Royal College of Art de Londres, donde obtuvo una maestría.

Su obra refleja la preocupación por el ser humano y su relación con el entorno, calidad de vida, ecología, uso racional del agua y derechos humanos. En algunas de sus obras se propuso utilizar materiales de reciclaje naturales, con un concepto efímero. Se vio influida por la búsqueda de la integración del arte y del espacio. Es una de las primeras en preocuparse por la ecología. Descubrió que es importante que el espectador interactúe con las obras de arte, se identifique y viva la obra a su modo de tal manera que comprenda el sentimiento que condujo a realizarla. También le interesó la reflexión del papel de la mujer en la sociedad.

En una entrevista para el periódico El Universal en 2006 dijo: “Lo que vengo haciendo es despertar por la mañana y pensar que lo único permanente es el amanecer, y lo que pasa a partir de ahí es que puedo usar mis cinco sentidos al máximo, mirando, escuchando, oliendo, dejando que entre por mis poros todo lo que en mi entorno es fascinante y aprovecharlo para que cada vez que me inviten a participar en espacios alternativos, en lugares abiertos al sol, a los vientos y a la luna –que son los que más me gustan-, tenga de dónde agarrarme. Diría que estoy en un momento más esencial y siempre vital”.

Con base en los datos biográficos, coincidimos con Patricia Quijano (Robles y González, p: 112, en Dorantes y Torres, 2015), quien identificó que la mayoría de las mujeres que accedieron a la creación artística fueron en gran medida privilegiadas, ya sea por su posición social, económica y cultural, o bien, por ser hijas de extranjeros. Es de destacar que Helen Escobedo formó parte del grupo masculino que diseñó el espacio escultórico en Ciudad Universitaria. Sin lugar a dudas abrió brechas para futuras escultoras.

Por último, comentamos que aún no existe placa informativa con el nombre de la autora. La comunidad desconoce el título y a la escultora.

Fig. 1. La Cerca Caída. Fuente: Archivo personal (2015)

El hombre y la ciencia biomédica en el Siglo XXI

Mural inaugurado en 1990 para la conmemoración del XV Aniversario de la FESI. Su autor, Rafael Ortizgris Meixueiro, nació en el año de 1948 en la ciudad de Oaxaca. Realizó sus estudios profesionales en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura La Esmeralda, dependiente de la Secretaría de Educación Pública, en la ciudad de México. Se especializó en el estudio del muralismo al lado de su maestro Benito Messeguer en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM.

Su obra artística abarca varios muros externos e internos del edificio Unidad de Documentación Científica. El autor la divide con varios títulos en los que se destacan: La justicia sólo se da entre iguales, La danza del peritanático, Los trasplantes, Proyección de los nuevos genes A.D.N., Creación de órganos vitales- Apología de los nuevos descubrimientos científicos, La tecnología biomédica espacial al servicio de la salud. La ciencia y las nuevas manifestaciones de vida y La marcha de los desvalidos (Ávila: 2010).

Con respecto a La danza del peritanático, el autor comenta que se trata de “Un instante de tiempo antes de la muerte, representado por tres personajes, dos varones y una mujer, expresados de una manera dinámica, tanto de forma como de color. La muerte expresada no como fin de todo, sino como erupción de la biogénesis de una nueva raza (Ortizgris, op. cit).

Con respecto a Los trasplantes, el artista nos dice que “La ciencia médica pone al alcance de la humanidad la evolución de trasplantes cerebrales que van más allá de nuestro propio tiempo” (Ortizgris: op. cit). Por eso hizo una escultura de la neurona. El cerebro cuenta con 86 mil millones de neuronas y cada una de ellas se conecta con otras 5 mil, así que dentro de nuestra cabeza hay 430 billones de sinapsis y comunicación neuronal.

La obra se expresa en color, armonía, luminosidad y grandiosidad. El artista señala que “Al hacer uso de la armonía pude crear una atmósfera escenográfica, en que la luz partiera del vértice y se desplazara por los muros, abarcando grandes espacios hasta extinguirse y dar paso a la obscuridad profunda, permitiendo así que mis personajes se desplazaran a velocidades del sonido al silencio y que mi expresión plástica pudiera manifestarse de forma más clara para el espectador” (Ortizgris, op.cit.).

En su obra observamos figuras femeninas y masculinas. La mujer dará paso a la nueva creación y el hombre puede acunar en su regazo a su hijo. Hombres y mujeres han hecho aportaciones importantes, pero las de las mujeres se menosprecian. Una de las conquistas de la perspectiva de género es que se nombre a las mujeres ya que la categoría de Hombre solamente los nombra a ellos.

Son miembros del Taller del Maestro Ortizgris: Silvia Magaña Llovet, Carlos Martínez Contreras, Marco Antonio Pérez Ureña, Eduardo Osorio Saldívar, Eduardo Martínez Servín, Mónica Deuscht Aguerrebere, José de Jesús Villanueva. Podemos identificar a tres mujeres que colaboraron en esta gran obra, pero se desconocen sus identidades.

La obra de Ortizgris es, sin lugar a duda, la de mayor formato, la pintura mural ha sido un campo casi exclusivamente masculino. Algunos muralistas han seguido patrones similares. Por ejemplo, nacieron en estados de la república y emigraron para continuar su formación a la capital, abriéndose paso ante las adversidades, ya que social y culturalmente ellos fueron preparados para continuar con sus sueños de artistas. A las mujeres aún no se les prepara para ejercer esas libertades que les allanan el camino de la realización artística.

Observamos que algunas mujeres han colaborado como pintoras, como es el caso de Mónica y Silvia que formaron parte del taller de Ortizgris y son nombradas en la placa de creadores. Existen casos donde las mujeres no se nombran y sus creaciones pasan desapercibidas para la historia del arte.

Fig. 2. Mural de la Unidad de Documentación Científica.  Fuente: Archivo Personal (2015).

El árbol de la justicia

El árbol de la justicia es una escultura de acero pintada en color rojo. El autor Sebastian (Enrique Carbajal), nació en Camargo, Chihuahua, en el año de 1947. A los 19 años se trasladó a la ciudad de México para continuar con sus estudios de arquitectura en la UNAM, abriéndose paso ante las adversidades, ya que no contaba con apoyo económico, pero estaba seguro de su talento.

Su obra está sustentada en lo geométrico y lo abstracto, el autor ha comentado que sus obras han causado controversia. El artista se siente universitario, en sus palabras: “me siento bien aquí porque soy universitario, la UNAM me formó y me ha dado la posibilidad de que mi labor sea reconocida nacional e internacionalmente” (2017).

En la Ciudad Universitaria ha dejado varias obras, entre ellas Coatlicue, además de su coautoría para el Espacio Escultórico.

Cuenta con más de 200 obras urbanas en diferentes países, algunas son mega estructuras pintadas con colores sensacionales, que las hacen visibles desde distancias lejanas, convirtiéndose con el tiempo en íconos del lugar. Esto mismo ha sucedido en Iztacala, su obra pintada en color rojo escarlata con el tiempo se ha mimetizado con el paisaje botánico del campus. El color monocromático atrapa las miradas.

A través de diversos enfoques, luces, matices, texturas y voces, los artistas hacen que lo cotidiano se torne extraordinario, logran que la mirada se pose, se trastoque, se transforme y finalmente, sopese su pertenencia al campus, a la Universidad.

Fig. 3. El árbol de la Justicia. Fuente: Archivo personal (2015)

Plaza del tiempo (Reloj solar)

Se trata de una serie de piezas hechas de acero y pintadas en color rojo que funcionan como un reloj solar. Se inauguró en noviembre de 1994. La obra fue una donación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Estado de México (ITESM – CEM). El diseño lo hizo Emilio Alvarado y fueron elaboradas por los escultores Andrés y Miguel Peraza.

Este espacio diseñado bellamente  para medir el tiempo, nos invita a reflexionar acerca de la manera en que hombres y mujeres usamos el tiempo. El tiempo es limitado y escaso, además es construido. La construcción es personal y varía de acuerdo a  la posición del sujeto en las estructuras sociales y de su asignación sexual.

Estudios demuestran que los roles asignan diferentes usos para hombres y mujeres. Se reconoce históricamente que ellas dedican más tiempo para tareas domésticas lo que ha limitado las posibilidades de desarrollarse fuera del hogar, tanto en el plano personal como el profesional. Los hombres dedican menos tiempo a las actividades domésticas, dedican más tiempo en trabajo remunerado, logrando: estatus, poder, realización. En cambio, las mujeres al dedican más tiempo a las actividades domésticas, no reciben ingresos, no les proporciona ni poder ni estatus ni reconocimiento, además si usan su tiempo para tareas domésticas y trabajo remunerado tendrán que hacer dobles y triples jornadas. En resumen, esta desigual distribución de las tareas domésticas  encierra el núcleo duro de la desigualdad entre los géneros.

Fig. 4. Reloj Solar. Fuente: Archivo personal (2015)

Iztacala en el tiempo

Alejandro Rojas es el autor del mural Iztacala en el tiempo, que se encuentra en la cafetería de la Unidad de Seminarios Dr. Héctor Varela Mejía, aprobado en 1995 e inaugurado en 1998.

Se trata de un mural que abarca tres muros. Contiene escenas desde la época de los cazadores-recolectores en el Valle de México y concluye con la fundación de la FESI. Se observa a un conjunto de hombres cazando un mamut, en el grupo se puede identificar una mujer, idea interesante porque algunos historiadores documentan que las mujeres no eran cazadoras.

Está presente Nopaltzin lanzando flechas a los 4 puntos cardinales, uno de ellos a Tenayuca. Se observa la riqueza de las plantas de México.

Después de la conquista española se lleva a cabo la traza de la ciudad de México, la edificación de edificios españoles sobre las ruinas de edificios prehispánicos en donde destaca la creación de la Real y pontificia Universidad de México. Tlalnepantla se funda en 1553, aprovechando pueblos existentes y todos ellos son importantes proveedores de alimentos, mantas y artículos elaborados en barro. Junto con Tlalnepantla se funda Iztacala.

Le sigue La organización social en el siglo XX en donde se destaca la fundación de la FES Iztacala, identificamos a la matrícula tanto femenina como masculina que estudian carreras para la atención de la salud.

Pasar por la universidad para encontrar el destino como profesionistas, como formadores de una familia, personas útiles a la humanidad y patriotas amantes de las tradiciones, de la historia y la geografía.

Se trata de un mural que otorga importancia social, cultural e histórica tanto a hombres como a mujeres. Sin lugar a duda, los mensajes son positivos para lograr cambios en la construcción de los géneros a favor del respeto y la equidad.

Fig.6. Mural: Iztacala en el Tiempo. Fuente: Archivo personal (2015)

Iztacala: casa blanca sobre el agua

Luis Nishizawa (1918-2014) es el creador de este mural, elaborado en cerámica cocida. Nishizawa nació el 2 de febrero de 1918 en México, es hijo de padre japonés y madre mexicana. Murió el 29 de septiembre de 2014. En 1996 recibió el Premio Nacional de Artes. También le fue otorgado el Doctorado Honoris Causa por la UNAM, fue profesor Emérito de la UNAM. El gobierno de Japón le otorgó la designación “Tesoro sagrado de Japón”. A Nishizawa se le considera pintor, escultor, vitralista, grabador y muralista.

Su obra en Iztacala demostró que una técnica artesanal como la cerámica vidriada alcanza la universalidad. Se trata de cerámica Kazan elaborada en Toluca.

En la placa de inauguración se lee, inaugurada en 2002, es un mural de 8x2 metros que se ubica en el edificio A-2, elaborado con técnica cerámica de alta temperatura por Amparo Contreras.

Al dejar constancia en la placa del nombre de la ceramista Amparo Contreras, se reconoce la participación de una mujer en esta gran obra.

Fig. 7. Mural: Casa Blanca en el Agua. Fuente: Archivo personal (2015)

Los cuatro elementos

José Jaime Ávila Valdivieso es el autor de la obra escultórica hecha en concreto armado. Los cuatro elementos hablan de identidad, evolución, impulso y responsabilidad. Es la obra de más reciente creación en la FES Iztacala.

El autor retoma la idea de Aristóteles de que la función del arte es “representar no la apariencia externa de las cosas, sino su significado interior” (Irizarri: 2015).

José Jaime es médico cirujano, con 34 años de antigüedad en la FESI, a la fecha se ha desempeñado como Coordinador Editorial.

El autor que no se considera artista, pero lo es, decide para la obra el nombre de: Los cuatro elementos, para dar cuenta de la celebración de los cuarenta años de la FESI en 2015.

El número cuatro es importante para la humanidad, cuatro son los signos cardinales, cuatro los elementos más importantes para la civilización: aire, agua, tierra y fuego. Cuatro los signos cardinales de la inflamación: calor, rubor, dolor, hinchazón.

La obra formada por 4 bloques de concreto armado que se alzan del piso sin tocarse, dando la pauta para seguir creciendo, son como cuatro pilas apiladas en forma de pirámide. Esta idea de bloques que siguen creciendo representan la formación profesional que se imparte en la FESI, las personas egresan con un proyecto que deberá crecer hacia adelante, siempre en ascenso.

El autor le apuesta a que la obra se incorpore a la comunidad y la adopte como un icono, la disfrute y se sume a la obra artística que ya existe en Iztacala.

Desconozco el proceso para elegir esta última obra artística. Pero advierto el mandato patriarcal que asume que los varones son capaces de ser más creativos en comparación con las mujeres. Sólo puedo decir que no tengo referencias de la existencia de convocatoria alguna que invitara a la participación de la comunidad de FESI.

Fig.8. Los Cuatro Elementos. Fuente: Archivo personal (2015)

Reflexiones finales

Las obras de arte, además de fomentar la educación estética y enaltecer los muros y los espacios universitarios, aportan elementos para la formación de la subjetividad de hombres y mujeres. Tal diferenciación es producto de un largo proceso histórico de construcción social, que no sólo genera diferencias entre los géneros femenino y masculino, sino que, a su vez, esas diferencias implican desigualdades y jerarquías entre ambos.

Nos propusimos indagar con una mirada desde el género las obras artísticas que se encuentran en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala FESI. Con autoría de: Sebastian, Rafael Ortiz Gris Meixueiro, Luis Nishizawa, Helen Escobedo, Emilio Alvarado, Andrés y Miguel Peraza, Alejandro Rojas y José Jaime Ávila Valdivieso. Participantes del Taller del Maestro Ortizgris: Silvia Magaña Llovet, Carlos Martínez Contreras, Marco Antonio Pérez Ureña, Eduardo Osorio Saldívar, Eduardo Martínez Servín, Mónica Deuscht Aguerrebere y José de Jesús Villanueva. Así como, la ceramista Amparo Contreras, colaboradora de Nishizawa. Se pudo observar claramente el predominio masculino en la creación artística.

Si pensamos en un mundo con equidad hay que seguir revisando las construcciones de las subjetividades masculinas y femeninas. Los mensajes para las mujeres siguen apuntando a que son seres para el cuidado de otros y otras, lo que implica limitaciones en la planificación de proyectos de realización personal. Además de no recibir los apoyos necesarios desde la familia, las instituciones y las políticas públicas.

Tomamos la tarea de insistir en el patrimonio artístico de la FES porque a veces las personas no dan importancia a las obras de arte con las que conviven. Viven de prisa ensimismadas en sus preocupaciones. La convivencia con el arte, además de brindarnos goce estético, nos ayuda a reflexionar en aspectos de género, reconocer las obras femeninas y generar cambios positivos en la construcción de un mundo más equitativo.

Referencias

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Burín, Mabel y Meler, Irene. (1998). Género y familia. Poder, amor y sexualidad en la construcción de la subjetividad. Buenos Aires: Paidós.

Caccia, E. (2015). Hambre de Renacimiento. México: en Periódico Reforma. Opinión: Domingo 28 de junio.

Dorantes, M. A. y Torres, L. E. (Coord.) (2012). Condiciones de las Académicas. El caso de la FES Iztacala. México: FESI UNAM.

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Irizarri, S. (2015). PIEGI Redescubre en el arte de Iztacala la pertenencia y el género. México: Gaceta FESI UNAM, 12ª época N°.467, febrero 25.

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Notas

1. Profesora Asociada de la Carrera de Cirujano Dentista en la FES Iztacala. Correo electrónico: Kikinfan50@hotmaill.com

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