9. El papel del psicólogo en el ámbito educativo Descargar este archivo (9. El papel del psicólogo en el ámbito educativo.pdf)

Norma L. Cabrera Fermoso1, Herminia Mendoza Mendoza2, Roberto Arzate Robledo3 y Rubén González Vera4

Facultad de Estudios Superiores Iztacala

Universidad Nacional Autónoma de México

Resumen

 

El presente artículo señala que el psicólogo educativo se ha enfocado en desarrollar una colectividad de conocimientos que permiten optimizar la enseñanza, así como una serie de propuestas que ayudarían a mejorar sustancialmente la educación, particularmente en México. Desafortunadamente, dichas contribuciones no han sido aprovechadas por diversas razones, entre las que se encuentran las políticas educativas, las limitaciones profesionales que se han impuesto al psicólogo educativo, y la falta de investigaciones dirigidas y ubicadas en el contexto educativo mexicano.

El planteamiento central de este trabajo es que el psicólogo educativo tiene, potencialmente, la posibilidad de enriquecer al Sistema Educativo Nacional siempre y cuando enfoque sus esfuerzos a investigar de manera metódica los aciertos y problemas del sistema en sus diferentes aspectos, apoyándose en diversas escuelas teóricas psicológicas. Por tanto, se requiere que su función profesional no se límite a ciertos aspectos asignados, requiriendo una nueva orientación del trabajo psicológico hacia un sistema preventivo y hacia la programación de la práctica didáctica y el currículum general.

La investigación es el producto de las reflexiones y discusión generadas sobre el papel del psicólogo en México y su importancia en el contexto educativo mexicano. El objetivo fue realizar una revisión del papel del psicólogo educativo en el sistema nacional y la importancia de su inserción en él.

Palabras clave: psicología, educación, investigación educativa.

 

Abstract

This letter stated that the educational psychologist has focused on developing a community of knowledge that optimizes teaching as well as a series of proposals that would help substantially improve education in Mexico. Unfortunately, these contributions have not been exploited for various reasons, among which the official educational policies are, professional limitations that have been imposed on the educational psychologist, and the lack of research conducted and located in the Mexican educational context. The central idea is that the educational psychologist potentially has the ability to enrich the national education system provided that focus their efforts to methodically investigate the successes and problems of the system in different ways, based on different theoretical schools psychological. Therefore, it is required that their professional role not limit or end certain aspects assigned, requiring a new orientation towards a psychological work toward scheduling preventive and teaching practice and the general curriculum. This investigation is the product of discussions and generated discussion on the role of psychologists in Mexico and its importance in the Mexican educational context. The objective sought was to review the role of the educational psychologist in the national system and the importance of their inclusion in the scheme.

Keywords: psychology, education, educational research.

Introducción

Hernández (2008) menciona que en la actualidad, el papel del psicólogo es muy amplio y su objetivo en la educación es su comprensión y mejoramiento. Así, los psicólogos educativos estudian lo que los maestros enseñan y cómo los alumnos aprenden en el contexto de un currículum particular, en el entorno específico donde se pretende llevar a cabo la formación o la capacitación. Éstos son un elemento clave para el funcionamiento adecuado de los espacios académicos, ayudando no sólo a los alumnos, sino a todo el personal que ahí labora; por consiguiente, es un especialista que posee los conocimientos teóricos y prácticos para tratar de resolver problemas en cualquier aspecto de la educación, tanto en profesores como en alumnos al contar con los conocimientos suficientes para comprender el desarrollo cognitivo, moral, social, y psicológico de las diferentes etapas por las que pasa el alumno.

Así mismo, conoce y debe manejar algunos modelos de aprendizaje, tipos de habilidades de enseñanza, técnicas de motivación, estrategias pedagógicas para el manejo del salón de clases, principios y técnicas de modificación de la conducta, así como métodos de evaluación (Hernández, 2008). Por tanto, los psicólogos educativos pueden ayudan a diseñar programas educativos, fortalecer las herramientas de aprendizaje de los alumnos, participar en el diseño de planes y programas de estudio, en la formación docente, y en la calidad educativa, entre otras actividades.

De acuerdo a Hernández (2008), el objetivo principal de la psicología educativa es entender la enseñanza, el aprendizaje y cómo mejorar la educación; por tanto, la investigación que se realice dentro de la instrucción es un instrumento fundamental para comprender el proceso educativo. Esta disciplina se enfoca en el estudio psicológico de los problemas cotidianos de la educación, a partir de los cuales se derivan principios, modelos, teorías, procedimientos de enseñanza y métodos, prácticas de planeación, instrucción y evaluación; asimismo, desarrolla métodos de investigación, análisis estadísticos y procedimientos de medición y evaluación para estudiar los procesos que desarrollan los estudiantes en su transcurso formativo, ya sea en el nivel escolarizado o en el no formal.

El planteamiento de este autor es que los psicólogos educativos utilizan los conocimientos y métodos de la psicología general y otras disciplinas relacionadas para estudiar el aprendizaje y la enseñanza en diversas situaciones. Refiere que estos profesionales conducen investigaciones para probar respuestas posibles, donde, tanto los estudios descriptivos como la investigación experimental que realiza, pueden proporcionar información valiosa para los profesores. La experimentación permite ir más allá de los pronósticos, las correlaciones advertir eventos que es probable que ocurran en el aula o indicar relaciones de causa y efecto, ayudando a implementar cambios útiles en estos fenómenos.

No obstante, algunos maestros desconocen el papel que desempeña el psicólogo educativo, remitiéndolo sólo al conocimiento psicológico aplicado a las actividades dentro del salón de clases; otros más, creen que implica la aplicación de métodos de psicología en el aula y la vida escolar. Esta problemática es, por un lado, parte de una dificultad político gubernamental basada en un sistema burocrático complejo que impide que la práctica didáctica se enriquezca de las investigaciones generadas en las propias escuelas, encontrando un divorcio claro entre el sistema educativo formal y la investigación educativa. Y, por otro parte, de las limitaciones de los enfoques teóricos y metodológicos de las propias investigaciones realizadas, que al no contar con los recursos necesarios obtienen datos reducidos o limitados (Hernández, 2008).

Sobre el papel del psicólogo en la educación

La función del psicólogo educativo abarca no solamente a un individuo, sino a grupos enteros en formación. Tiene que ver con el empleo de las herramientas teórico-metodológico de la psicología para abordar los problemas educativos con la finalidad de comprender y mejorar los procesos educacionales en un sentido amplio y no cerrarlo solamente a los escolares (Guzmán, 2005).

Sin embargo, aun cuando el psicólogo tiene mucho que ofrecer en el campo educativo, su función se ve limitada por el desconocimiento de lo que realiza. En la educación básica sólo sigue realizando actividades para la corrección de problemas académicos o psicológicos de casos individuales, o bien, para impartir pláticas a los padres, aun cuando tiene las herramientas necesarias para realizar diversas tareas, dejando de lado esa riqueza de contenidos, estrategias, planeaciones y diseños que puede ofrecer a los alumnos y maestros (Guzmán, 2005 y Flores-Crespo, 2008).

Uno de los espacios de trabajo del psicólogo como auxiliar y ayuda a la población de educación básica, que junto con padres, maestros y supervisores, intentan mejorar el desempeño de los alumnos en las escuela es en las Unidades de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER), instancia pedagógica que brinda apoyos teóricos, técnicos y metodológicos para atender a los alumnos con necesidades educativas especiales -con o sin discapacidad- en el ámbito de la escuela regular; estas unidades ofrecen, además, orientación a padres de familia y asesoría a maestros de grupo regular desde un sentido colaborativo, con el fin de hacer un esfuerzo conjunto en bien de los educandos (USAER No. 1, s/f).

Sin embargo, el poco apoyo que se le brinda a este servicio por el propio gobierno, ha provocado que la inserción del psicólogo se vea menospreciada y desvalorada, remitiéndolo, en el mejor de los casos, a la impartición de pláticas de orientación a los padres, omitiendo la parte de intervención con los alumnos. Estas políticas, que en otros momentos beneficiaron a los psicólogos, en la actualidad son obstáculos para su crecimiento y formación. Inclusive, obstaculizan las investigaciones que se puedan realizar entre el sistema educativo y la política, tal y como lo menciona Flores-Crespo (2008), remarcando la importancia de un meta-análisis de estas dos áreas de desarrollo.

Otro obstáculo que enfrenta la psicología educativa se relaciona con los problemas internos de la disciplina, debido a la diversidad de enfoques teóricos. No obstante, Hernández (2008) en su artículo Los campos de acción del psicólogo, señala que la integración de diversas corrientes permea su práctica y abre grandes visiones de trabajo educativo. Así mismo, considera, que la integración de otros enfoques al área educativa, como los paradigmas humanistas, cognitivos, psicogenéticos y socioculturales, han contribuido al desarrollo de la psicología educativa.

Algunas conclusiones de los investigadores sobre el sistema

Flores-Crespo (2008) señala la importancia de impulsar la vinculación entre la investigación educativa y las políticas que rigen a la educación en nuestro país. Menciona que el problema de la desvinculación no es nuevo, pero que con la creación del Consejo de Especialistas para la Educación (COEDE), en 2005, y del Consejo Consultivo de Educación Básica (COCEBA) en marzo 2007, se hace más evidente esa necesidad. A partir de la creación de estas dos instituciones, la inserción del psicólogo mexicano en la investigación tuvo que haberse hecho necesaria, sin embargo, esto no fue así debido al escaso apoyo que se le brinda para su trabajo educativo.

Inclusive, dentro de los lineamientos de El Modelo de Gestión Educativa Estratégica (SEP, 2001) se establece la necesidad de realizar investigación educativa básica para reincorporar los datos obtenidos para el mejoramiento de la enseñanza y obtener el mínimo de deserción escolar a nivel primaria ya que en la actualidad los estudios realizados siguen demostrando que existe un rezago entre la enseñanza que se imparte entre la zona rural y la zona urbana, observando que las zonas rurales son provistas de menos ofertas educativas lo que repercuten en diversos procesos psicológicos tales como las resolución de problemas, a diferencia de las zonas urbanas.

Al respecto, Díaz y Bermejo (2006) llevaron a cabo una investigación con una muestra de 96 niños urbanos y rurales que cursaban de primero a cuarto grado, enfocándose en la solución de problemas matemáticos, encontrando que los niños urbanos tienen un mejor desempeño que los rurales. Los autores concluyen que el contexto tiene una gran influencia en la manera en la que los alumnos van abstrayendo, y que esta desigualdad se encuentra en función de una construcción inadecuada de conocimientos que van desarrollando desde pequeños y que despliegan conforme acreditan el ciclo escolar; por último, mencionan que en las escuelas rurales las habilidades en resolución de problemas es menor por lo que se encuentran menos preparados que los alumnos de escuelas ubicadas en zonas urbanas.

Otra investigación realizada sobre los problemas de la educación en México fue la realizada por Guevara y Macotela (2002), quienes observaron con qué habilidades lingüísticas y pre-académicas ingresan los niños a primer grado de primaria, estudiando una población de clase sociocultural baja. Se trabajó una muestra de 100 alumnos, donde 50 tenían antecedentes de preescolar y 50 habían ingresado sin prerrequisitos escolares. Su segundo objetivo fue comparar a las sub-muestras de alumnos. En este estudio se encontró que el contexto social donde se desarrollan tiene un papel importante para definir el nivel de habilidades con que ingresan a primaria. Encuentran que dicho nivel puede estar cercanamente relacionado con un riesgo de fracaso escolar, al menos durante el primer grado de primaria. Sin embargo, las autoras no encontraron diferencias entre aquellos que ingresaron con y sin preescolar, y mencionan que estos hallazgos llevan a reflexionar sobre los modelos de enseñanza que se están implementando en la educación preescolar, los programas operados y la pertinencia de los objetivos y las estrategias pedagógicas.

Como se puede observar, los principales hallazgos que se han podido encontrar en estas investigaciones, hacen referencia al contexto donde se desarrollan los alumnos, al sistema gubernamental y la forma educacional que están realizando sobre modelos de competencia, trayendo como consecuencia confusión en la instrucción y repercutiendo en el aprendizaje de los alumnos.

Paradigmas y aportaciones de la psicología a la educación (el aprendizaje activo)

Núñez, Solano, González-Pineda y Rosario (2006) mencionan que, en la actualidad, en el proceso de enseñanza-aprendizaje es importante que los alumnos sean sus propios promotores de enseñanza, que con ayuda de los profesores logren un aprendizaje significativo de los contenidos aprendidos. Para ello, se ha retomado el modelo de aprendizaje activo para mejorar el desempeño escolar en alumnos con bajo rendimiento, el cual surge entre los años ochenta y noventa, donde la idea de aprendizaje se torna hacia una construcción de conocimiento que se forma cuando el alumno participa activamente, junto con el maestro, en esta construcción. Plantea programar que los niños tengan experiencias directas y discusiones de grupo sobre temas que les permitan obtener significados y construir su conocimiento. Esto se realiza cuando en la rutina diaria existe una correspondencia entre lo que el currículum plantea teóricamente y la práctica cotidiana en el salón de clases. 

Sin embargo, no basta que el alumno construya su conocimiento a través de sus experiencias, sino es también necesario que ese conocimiento tenga significado para él y poder emplearlo en su vida diaria. Díaz-Barriga y Hernández Rojas (2005) mencionan que una alternativa en esta forma de aprendizaje es el modelo de aprendizaje significativo, en donde el alumno además de construir sus propio conocimiento a partir de sus experiencias, puede encontrar una forma de aplicación a ese conocimiento adquirido, en su vida cotidiana en donde el profesor sirve como guía, ya que enseñar no sólo es proporcionar información, sino ayudar a aprender y para ello, debe tener conocimiento de quiénes son sus alumnos, cuáles son sus ideas previas, qué son capaces de aprender en un momento determinado, su estilo de aprendizaje, los motivos intrínsecos y extrínsecos que los animan o desalientan, sus hábitos de trabajo, sus valores y actitudes hacia las clases, entre otros.

Bajo esa guía, el alumno aprende a aprender, a respetar, reflexionar y analizar críticamente sus propias ideas y creencias acerca de la enseñanza y el aprendizaje, y está dispuesto al cambio; el aprendizaje se vuelve significativo, teniendo sentido y siendo funcional para él mismo. El alumno establece autonomía y autodirección y para logarlo, el profesor debe apoyarlo en un proceso gradual de transferencia de la responsabilidad y del control del aprendizaje.

Este modelo implica que se tiene que realizar un diseño del aprendizaje, en el que participen alumnos, maestros y psicólogos en tareas como la clasificación de los materiales, la elección de un trabajo de almacenamiento, la delimitación de áreas, tiempos de trabajo y planeación, entre otros; de esta manera cada niño es apoyado para desarrollar su iniciativa y organizar sus experiencias. También proyecta la necesidad de evaluar el currículum escolar, junto con el desarrollo del aprendizaje, con la finalidad de ir mejorando el plan de estudios para que el aprendizaje se desarrolle en las mejores condiciones, ya que generalmente los contenidos elaborados están planteados para los profesores; por ejemplo, si por alguna razón el maestro llega a faltar, el aprendizaje se minimiza, cosa contraria ocurre si el que falta es el alumno (Díaz, Riesco y Martínez, 2011). Dentro de las propuestas pedagógicas que se apoyan en la enseñanza y el aprendizaje que fomentan el aprendizaje activo, la responsabilidad del trabajo y sobre los contenidos, se deposita no sólo en el maestro, sino de una forma importante en los alumnos a quienes gradualmente se les plantea la necesidad de asumir el control y la responsabilidad de su propio aprendizaje.

Evaluación basada en el currículum

Otra forma de ubicar soluciones se encuentra en la denominada Evaluación basada en el currículum, que es otra estrategia que utiliza el psicólogo educativo para diseñar, aplicar y evaluar. González y Cabrera (2010) mencionan que un modelo de enseñanza es un plan estructurado que puede usarse para formar un diseño curricular, diseñar materiales de enseñanza y orientar la enseñanza en las aulas. Sin embargo, no existe un modelo único para hacer frente a todos los tipos y estilos de aprendizaje. Enseñar, desde una perspectiva muy general, significa comunicar algún conocimiento, habilidad o experiencia a alguien con el fin de que lo aprenda, empleando para ello un conjunto de métodos y técnicas.

El modelo que se está implementado en México, está basado en un enfoque para la educación más que en un modelo pedagógico, con el fin de disminuir el fracaso escolar. El proyecto educativo en el país, así como el de actualización del sistema educativo y la calidad de la educación, están estrechamente relacionados entre sí, puesto que fundamentalmente están centrados en la “competitividad”, buscando asegurar, entre otras cosas, que el mismo modelo sea parte de una política de Estado. Además, se propone reemplazar el sistema actual que se basa en grados escolares, por un “sistema de niveles educativos por competencias” que funcionaría con base en créditos escolares, los cuales, en lugar de reflejar los cursos aprobados, representarían los grados o niveles de conocimiento y habilidades que haya adquirido cada persona (SEP, 2001).

El modelo de aprendizaje significativo, ha sido parcialmente retomado en esta propuesta con la finalidad de obtener mejores resultado en el aprendizaje del alumno, tal y como lo menciona Tobón (2006) en el proyecto Masesup, se retoman “aspectos básico de la formación basada en competencias”.

“Las competencias son un enfoque para la educación y no un modelo pedagógico, pues no pretenden ser una representación ideal de todo el proceso educativo, determinando cómo debe ser el proceso instructivo, el proceso desarrollador, la concepción curricular, la concepción didáctica y el tipo de estrategias didácticas a implementar. Al contrario, las competencias son un enfoque porque sólo se focalizan en unos aspectos específicos de la docencia, del aprendizaje y de la evaluación, como son: 1) la integración de los conocimientos, los procesos cognoscitivos, las destrezas, las habilidades, los valores y las actitudes en el desempeño ante actividades y problemas; 2) la construcción de los programas de formación acorde con los requerimientos disciplinares, investigativos, profesionales, sociales, ambientales y laborales del contexto; y 3) la orientación de la educación por medio de estándares e indicadores de calidad en todos sus procesos” (p. 1)

Así, el autor establece que el enfoque educativo por competencias pretende orientar la formación educativa hacia un desarrollo adecuado en diversos contextos sociales y culturales, haciendo del estudiante el protagonista de su propia formación y aprendizaje.

El nuevo modelo educativo se fundamenta en tres áreas a desarrollar: El Área Ser Nacional y Ser Humano,que incluye las materias de geografía, historia, formación cívica, ética, tecnología, educación física, educación artística, tutoría y asignatura estatal; el Área Ser Universal y Competitivo, donde se enfocará el plano global; y otra que se centrará en el aprendizaje del lenguaje, la comunicación, el inglés como segunda lengua, matemáticas, ciencia y tecnología. La implementación del nuevo modelo implicará una reforma de libros de textos, cambio en el modelo de aprendizaje y el aumento en el uso de la tecnología.

En este contexto, el psicólogo educativo tiene una función importante en la operación del nuevo plan estructural educativo, donde puede y debe ingresar, ya sea desde un enfoque basado en el currículum (conductual), o bien, desde un enfoque basado en el aprendizaje significativo (constructivista). Sin embargo, aun cuando este nuevo plan estructural educativo está basado sobre la significancia de acuerdo al contexto social y cultural del alumno, presenta algunas deficiencias, como son:

  1. Se propone una curiosa Norma Oficial Mexicana de Calidad Educativa, de dudosa validez y aplicabilidad, ya que quienes elaboraron sus "indicadores" no tomaron en cuenta las enormes disparidades que existen entre los diferentes contextos sociales, económicos y culturales en que funcionan nuestras escuelas.
  2. La actitud de indiferencia que suelen asumir los docentes ante los retrasos académicos de sus alumnos.
  3. La insuficiente preparación de autoridades escolares y profesores para reconocer esos problemas y tomar las medidas necesarias para resolverlos.

Conclusiones

El psicólogo educativo cuenta con herramientas psicopedagógicas para la implementación de programas educativos y para ayudar a resolver tanto problemas de aprendizaje como de fracaso escolar (Hernández, 2008; Guzmán, 2005). Sin embargo, es un área en la que no se le da el crédito que merece, relegándolo a realizar exclusivamente trabajos individuales. Sin embargo, los problemas que se llegan a presentar en las investigaciones que este profesional puede elaborar, principalmente se deben al sistema actuales, que está entrometiéndose en cuestiones educativas, para fines políticos, como son la introducción del modelo de competencias (Tobón, 2006 y Flores-Crespo, 2008).

Referencias

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Notas

1. Profesora de la carrera de Psicología de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM. Correo-e: nlfermoso@hotmail.com

2. Profesora de la carrera de Psicología de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM. Correo-e: herminiamendoza@prodigy.net.mx

3. Profesor de la carrera de Psicología de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM. Correo-e: arzater@unam.mx

4. Profesor de la carrera de Psicología de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM. Correo-e: rubengv@unam.mx

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